Nuestra historia
De un sueño de febrero
a un tablero con dos caras.
Todo clásico fue alguna vez la idea de una noche. Así encontró Parkiller su forma.
Una noche de febrero
La respuesta era un círculo.
Robert Zara, creador de Parkiller, se acostó pensando en el clásico juego de carreras: quería tableros adaptados al número exacto de jugadores en la mesa. Esa noche soñó que la solución estaba en el círculo.
Se levantó de inmediato y empezó a dibujar: circunferencias superpuestas, trazadas a mano, buscando una forma que pudiera crecer o reducirse sin perder su lógica.

Cómo tomó forma
Dibujado. Calculado. Probado.
Del boceto al tablero
Los círculos dibujados a mano pasaron por cálculos, pruebas y miles de ajustes, hasta convertirse en un tablero único construido con trigonometría que combina curvas cóncavas y convexas.
Una pregunta
El juego de carreras apenas ha cambiado en más de quince siglos. ¿Por qué a veces una partida se siente lenta? Las barreras, los bloqueos y la costumbre de mirar siempre atrás, pendiente del rival.
Un corredor sorpresa
Quitar una fuente de tensión exigía reemplazarla por otra: una pieza sorpresa que arrasa la pista y cambia el rumbo de la partida en segundos. De esa idea nació el giro de Parkiller.
Probado en mesas reales con un equipo de colaboradores que ajustaron cada detalle: el ritmo de aparición de la pieza sorpresa, el equilibrio entre tableros y la fluidez que distingue a Parkiller.
El universo
Clásico por fuera.
Con un giro por debajo.
Parkiller toma el juego que todo el mundo ya sabe jugar y le da la vuelta, literalmente. Un universo visual de aventura clásica —pergamino, dorados envejecidos, ornamentos— presidido por una figura encapuchada que nunca enseña la cara.
Un tablero.Dos juegos.

